LA SABIA DE CORIA

RECOMENDACIONES SOBRE LA ORACIÓN


1.     Rezad por los que no rezan, llorad por los que no lloran las muchas ofensas que le hacen a Dios y amad por los que no aman ni a Dios ni al prójimo.


2.     Orad huyendo de la rutina para lograr mediante las instrucciones recibidas establecer un protocolo o ritual que os facilite al orar una relación más personal de conversación amistosa directamente con Dios o indirectamente a través de la Virgen María y de los Santos.


3.     Tened muy presente que por ninguna causa debéis dejar de orar, porque ello significaría para vuestra alma perder la luz y la fortaleza, y cuando sufráis tribulaciones con mayor motivo debéis orar pidiendo ayuda al Señor.


4.     Orad en todo momento y haced que vuestras tareas más cotidianas sean una oración y obras de caridad. Pero si las oraciones las acompañáis de ayunos y servicios a los necesitados tendrán mucho más mérito ante Dios.


5.     Declarad a Dios todos los deseos y necesidades, porque aunque el Señor no los ignora, quiere que vosotras se los pidáis, como a quien no lo sabe, y así la respuesta tiene mayor eficacia.


6.     Sabed que cuando os dirijáis a Dios para orar, suplicar o dar gracias, debéis obsequiarle con sentimientos de amor, reverencia, honor y gloria.


7.     Orad y cantad todos los días alabanzas a Dios en honor a su gloria, grandeza, bondad y misericordia.


8.     Buscad mediante la oración contemplativa encontraros con Dios que siempre os estará esperando aunque no sintáis y gocéis su presencia claramente. Dios siempre está presente y obrará efectos en vuestras almas virtuosas para limpiarlas, pulirlas, iluminarlas, fortalecerlas y llenarlas de virtudes aumentadas para que podáis alcanzar la verdadera unión de amor con Él.


9.     Rogad a Dios para que no se ausente de vuestras almas a las que asiste y quiere, porque os ocasionaría un castigo insufrible que apenas tendréis fuerzas para soportarlo.


10.   Orad meditando sobre lo que oráis, no seáis aves parlantes que emiten palabras pero que no saben lo que dicen, porque la oración si es meditada os producirá aumento de virtudes, energía, sabiduría y prudencia.


11.   Orad pidiendo ayuda y el Señor os dará luz, fortaleza y resignación para que podáis soportar los trabajos y sacrificios que os esperan en el camino de perfección, sin cuya ayuda serían insufribles.


12.   Sed constantes en la oración, orando incluso en los trabajos y actividades más cotidianos para que no tengáis el alma vacía a ningún pensamiento que no vaya dirigido a Dios.


13.   Sabed que la oración en recogimiento, y no la oración mecánicamente repetida por la mente, es el primer paso en el camino de perfección hacia Dios y la meditación surge al final.


14.   Sabed que con la meditación os volveréis conscientes de todo lo que está sucediendo a vuestro alrededor, sin elegir nada, simplemente conscientes, sin elección. En este estado de sensibilidad, todos los sentidos se os fundirán en única sensibilidad actuando a la par. Todo consiste en que os hagáis más sensibles con la meditación.


15.   Sabed que el estado de meditación contemplativa os sucederá espontáneamente, por unos momentos, y entonces se os detendrán todos los pensamientos como sucede en los momentos de mucho peligro y la mente se os abrirá y totalmente vacías, alcanzaréis los efectos beneficiosos para la mente de la meditación.


16.   Recordad cuando os pongáis a rezar, con quietud y sosiego, que vuestra perfia mayor será meditar sobre cada una de las palabras del Padrenuestro que debéis decir con mucho recogimiento, por ser las palabras que nuestro Redentor dijo cuando enseñó a orar a sus discípulos y por ser también las palabras con las que Jesucristo oró a su Padre que, benigno, oirá vuestra humilde súplica y a vuestros corazones contrictos, hasta que lleguéis al estado de no poder proseguir en la oración ni con los labios, ni con el pensamiento, porque se os haga presente el Señor y os llene de paz, consuelo y todos los dulces efectos con que os inundará la oración de unión con Dios.

17.   En este estado, si lo lográis, gustaréis lo que no alcanzaréis a saber, conociendo lo que no llegaréis a comprender, ni a decir con palabras de acá, y fuera de vosotras, sin salir de vosotras mismas, os desharéis en amores y dulzuras. Acabándose esta oración de unión con Dios, vuestras almas sentirán una gran paz, luz, sabiduría y conocimiento de la grandeza y gloria de Dios, y entraréis con humildad en la consideración de lo ruines y miserables que sois y de lo indignas que sois de recibir tan excesivos favores. También volveréis en sí con más deseos de padecer, más enamoradas de Dios y más sedientas de trabajos por amar y servir de Dios y al prójimo.

ORACIÓN

¡Oh, Señor mío! Bien de mi vida y Señor de mi alma, cuándo será la hora en que vaya a gozar plenamente de Tu presencia. Pero si es Tu gusto que te goce entre penas y enfermedades, hágase Tu santa voluntad, pero sepa yo que no te desagrado con padecer porque estoy enferma de Tu amor.




lasabiadecoria@lasabiadecoria.com
© COPYRIGHT - 2004
Web optimizada para una resolución de 800 px. x 600 px.