LA SABIA DE CORIA


CAPÍTULO V

CONSIDERACIONES SOBRE
LAS COSAS DEL MUNDO


1.     Purgad día y noche vuestros sentidos y potencias para que os quede el alma vacía de las cosas del mundo y con esa paz interior, alcanzaréis la unión con Dios.


2.     Vivid como si no hubiese en este mundo más cosas que Dios y vosotras para que no pueda vuestro corazón ser detenido por las cosas de este mundo ni por vosotras mismas.


3.     Vivid desapropiadas de todo, unidas a Dios solamente, para que ni pensamiento, ni obra o palabra tengáis que no pongáis a su servicio, siendo el Señor quien viva en vosotras y estéis muertas a las cosas del mundo y a vosotras mismas. Estad en el mundo pero que el mundo no viva dentro de vosotras, de tal forma que podáis decir: Dios y yo solos, no hay más.


4.     Sabed que mientras encontréis gusto en las cosas del mundo, no tendréis el interior del alma vacío para que Dios venga a ocuparlo. Es decir, que no tengáis en todas las cosas nada para que Dios ocupe el alma toda.


5.     Romped los lazos y cadenas que os atan a las cosas de este mundo y que os impiden volar a Dios.


6.     Rechazad el apego a las cosas terrenales para poder dedicaros solamente al reino de Dios.


7.     Rogad al Señor que entre en lo más interior de vuestras almas y os ayude a arrancar todo lo mundano que queda en ella, sin importaros el dolor que ello os cause y disponer un aposento limpio en el alma solamente para el Señor a modo de sagrario, porque si no arrancáis las cosas materiales que anidan en el alma no puede morar el Señor en vosotras.


8.     Rechazad vuestros anteriores y actuales deseos por las cosas del mundo y hallaréis lo que verdaderamente necesitan y desean vuestras almas.


9.     Sabed que al iniciar el camino de perfección, el viaje interior, tenéis que renunciar a llevar como pesado equipaje las cosas del mundo para facilitar el largo y difícil camino en busca de conocimiento de vosotras mismas, buscando dentro de vosotras, pero al final de la búsqueda, en lo más profundo e interior de vuestras almas encontraréis a Dios y lograréis alcanzar la unión de amor con Él.


10.   Suplicad al Señor para que os ayude a tener el alma ajena a todas las cosas del mundo de tal manera que poseerlas no os cause gusto y el perderlas no os cause tristeza, porque sabed que el alma a solas, sin ayuda de Dios, no puede librarse de los apetitos del mundo y de la carne.


11.   Olvidad todas las cosas del mundo y tened el alma vacía y dispuesta a ser movida por el Espíritu Santo y recibiréis aumento de virtudes y sabiduría natural y sobrenatural.


12.   Procurad que todos vuestros actos sean una oración en soledad, una obra en silencio y un buen ejemplo de vuestro desapego por las cosas de este mundo que son miserias cuando se comparan con los gozos que producen los dones y mercedes infundidos por Dios.


13.   Estad alerta porque la ignorancia, los apetitos y el apego a las cosas del mundo os pueden nublar los sentidos y potencias del alma hasta lograr que Dios, por transformación, mediante la unión de amor con Él, os ilumine el entendimiento con la sabiduría divina y la voluntad con deseos de amor solamente a las cosas de Dios y rechazad los apetitos y los falsos placeres de las cosas del mundo.


14.   Sabed que mientras vuestras almas tengan gusto por las cosas del mundo, debéis proseguir en la purgación porque, mientras el alma no quede vacía de las cosas del mundo no lograréis acercaros a conocer a Dios. Sabed que tenéis que morir a todo para poder vivir solamente para Dios y alcanzar a recibir los dones y mercedes que Dios infunde de forma secreta a las almas virtuosas.


15.   Enseñad que la idolatría a las cosas materiales y el vivir exclusivamente movidos por el injusto egoísmo genera pobreza, desigualdad, insolidaridad, esclavitud y al final enfrentamientos e incluso guerras fraticidas como la que actualmente estamos sufriendo entre Castilla y Portugal.


16.   Desapropiad vuestras almas de las cosas del mundo que atan a la tierra y que no os dejan el corazón vacío para que lo ocupe sólo Dios. Además ello os producirá aumento de la humildad para vosotras mismas y caridad para con los demás.

ORACIÓN

¡Oh, Jesús mío! Tenga yo el deseo de padecer todo lo que mis fuerzas alcancen,
padezca mi alma y gima mi cuerpo,
muera yo toda en mí para
vivir sólo para Ti y viva yo para llorar Tu muerte de CRUZ toda mi vid
a.




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