LA SABIA DE CORIA

CAPÍTULO XII

CONSIDERACIONES SOBRE LA GRANDEZA, GLORIA, BONDAD Y MISERICORDIA DE DIOS


1.     Sabed que lograr la mayor honra y gloria de Dios será el fin primordial de todos vuestros actos, incluido los más cotidianos.


2.     Estad preparadas, porque a medida que vuestras almas alcancen mayor grado de perfección, el Señor os irá dando a conocer de manera muy secreta algo de la grandeza, gracia y gloria de Dios y otros misterios que vuestras almas, con sus sentidos y potencias naturales, tardarían toda la vida en conocer. Y esta vislumbre de la grandeza, gracia y gloria de Dios, les infundirá a vuestras almas en forma de efectos cuando vuelva en sí, cuando vuelvan al cuerpo, una gran humildad y fortaleza, que harán de cimientos sobre las que edificaréis todas las otras virtudes.


3.     Recordad que Dios es infinitamente misericordioso y lo que más desea es perdonaros y llenaros de dones y mercedes y uniros por amor con Él.


4.     Rogad al Señor esperanzadas cuando os encontréis muy afligidas, abatidas, ciegas, caminado entre tinieblas, desconsoladas y necesitéis ayuda, guía y consuelo, porque el Señor, todo bondad y misericordia, os devolverá el sosiego, el consuelo, la paz y la alegría.


5.     Meditad sobre la grandeza, bondad y misericordia de Dios y ello os hará crecer más y más los deseos de amarle.


6.     Recordad que Dios misericordioso quiere que le sirváis y le pidáis pero más quiere perdonaros y premiaros con la unión de amor con Él.


7.     Confiad en la ayuda de Dios cuando os desamparen las criaturas, porque donde ellas faltan, la mano larga y misericordiosa de Dios se os hará presente para protegeros y ayudaros a proseguir vuestro camino de perfección.


8.     Sabed que la aparente ausencia de Dios, ya que Dios nunca falta, os producirá una pena insufrible cuando vayáis conociendo la grandeza y gloria de Dios, porque desearéis gozar siempre y enteramente de su presencia, y eso no lo podéis alcanzar en esta vida terrenal.


9.     Reflexionad sobre la grandeza, bondad, gracia y misericordia de Dios y encontraréis muchos motivos para que estéis eternamente agradecidas por tantos bienes recibidos y que humildemente reconoceréis no haber hecho suficiente para merecerlos y que, por tanto, son todos por obra y gracia del Señor.


10.   Ponderad la bondad infinita del Señor, que es tanta que gusta de estar con todas sus criaturas en todo cuanto hacen y piensan, sin importarles nada de lo que acá, en este mundo, algunos hacen ascos; ni huir del mal olor del pobre andrajoso, ni del contagio del enfermo, en fin, no huyendo de todo lo que no es agradable a los ojos, a los oídos y a los demás sentidos.


11.   Tened esperanza viva en la bondad y misericordia del Señor que siempre os premiará secretamente con mucho más de lo hayáis pedido, y con lo que más os conviene en ese momento, por vuestras obras y virtudes. Además con el ensanchamiento del alma, la fortaleza y la sabiduría recibida de Dios sacaréis fuerzas de flaqueza y de lo más malo haréis lo mejor.


12.   Alabad y confiad en la infinita bondad y misericordia de Dios que nunca os ha de faltar, porque el Señor os dará luz y fuerza para vencer la oscuridad y las sequedades que sufriréis en algunos momentos, en los que parecerá que el Señor os ha abandonado pero Él nunca abandona ni siquiera a las almas que no le aman.

ORACIÓN

¡Oh, Dios mío! Gracias por sufrirme y librarme de aquél ciénago en el que andaba metida cuando era muchacha con una mala compañera, para ponerme en este descanso y sosiego que ahora gozo. Quien pudiera darte gracias como Tú sabes que debo, porque sin Tu infinita misericordia y bondad me hubiese perdido como a otras mejores que yo les sucedió.





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