LA SABIA DE CORIA

CAPÍTULO XX

ORIENTACIONES Y AVISOS SOBRE LA PAZ, PACIENCIA, OLVIDO Y PECADOS

 

1.     Caminad con viva fe y firme esperanza, sufriendo los trabajos con santa paciencia y ejercitadas en el aumento y fortalecimiento de toda suerte de virtudes.


2.     Rogad por los que sufren mucho, pero con ira y destemplanza, para que se resignen a sufrir con paciencia, sin enojo y sin enfurecimiento. Sabed que quien no sufre con paciencia, se fatiga y enfurece y dice cosas de las que hace armas el enemigo, para luego provocarlos. Y rogad también para que cuando pase todo y vuelvan en sí y se sosieguen, sientan un gran arrepentimiento al conocer que se dejaron llevar por el enojo que es un furioso disparatado que dominaba su corazón.


3.     Recordad que el Señor me dijo: Busca almas que me sirvan. Así que, antes de morir, os encomiendo a vosotras continuar con esa misión de buscar almas que amen por los que no aman, que oren por los que no oran, que penen por los que ofenden y no penan, que luchen por conseguir la paz y que paren los estragos de la guerra, y que ayuden a los pobres y necesitados que esta sociedad insolidaria tiene marginados.


4.     Creed con fe viva y esperanza firme en las promesas de Jesucristo y sufrid con heroica paciencia los trabajos y tribulaciones que encontraréis en el camino de perfección.


5.     Sabed que a mayor grado de perfección sentiréis mayor conocimiento de vuestras propias miserias y faltas, y ello os producirá el mayor de los sufrimientos.


6.     Sabed que pecado no solamente es una falta contra Dios, sino también es cometer una gran injusticia contra los demás.


7.     Sed pacientes porque es una gran dicha que estéis enseñadas a hacer penitencia con paciencia. Es la penitencia quien purga al alma del pecado, pero es con la paciencia como se logra ser penitentes.

ORACIÓN

¡Oh, Dios mío! Si fuera posible, me honraría con que todos los pecados que los hombres
han de cometer en todo el mundo,
se hiciesen penas y para que Tú no fueses ofendido, que todas las penas cayesen sobre mí.

Señor, si es tu voluntad, caiga sobre mí el castigo que queréis hacer a los hombres,
porque con eso quiero imitarte, pues quisiste pagar por la humanidad lo que no debéis.

Señor, te pido por todos los pecadores, porque no bajaste a la tierra a buscar bienaventurados
ni justos, sino a los que por flaqueza, ignorancia y malicia han caído en las redes que el demonio ha echado en el mundo.




lasabiadecoria@lasabiadecoria.com
© COPYRIGHT - 2004
Web optimizada para una resolución de 800 px. x 600 px.