LA SABIA DE CORIA

CAPÍTULO XXII

CONSIDERACIONES SOBRE LA UNIÓN CON DIOS


1.     Sabed que Dios mora en el interior de todas las almas, pero el entendimiento humano no sabe entender cómo es, y mora con más secreta unión en la profundidad del centro de las almas que, como vosotras, le amáis y le servís más perfectamente, con desasimiento de los apetitos y gustos por las cosas del mundo y desasimiento de vosotras mismas.


2.     Caminad hacia la unión con Dios con la esperanza instruida en la fe y ayudadas por la caridad, humildad, obediencia, sabiduría, prudencia, disciplina, equidad, paciencia, bondad, castidad, resignación, oración, penitencia y el perdón.


3.     Sabed que si alguna de vosotras logra alcanzar tan alto grado de perfección que logre merecer la merced de comunicación o unión de amor con Dios, sentirá un gozo muy fuerte al conocer algo de la grandeza y gloria de Dios, pero más fuerte será el dolor al veros tan miserables e ingratas de haber ofendido a Dios, todo bondad y misericordia.


4.     Pedid al Señor salud y fortaleza para vuestras almas, porque las almas que están debilitadas no alcanzan la perfecta unión de amor con Dios y, por tanto, sus virtudes no reciben el aumento y la fortaleza necesaria para poder progresar en el camino de perfección.


5.     Rogad a Dios para que su bondad y misericordia infinitas os den fuerza e ilumine vuestro espíritu para poder caminar hacia la unión con Dios, ajenas a las cosas de este mundo y a vosotras mismas.


6.     Tened siempre presente, para no profanarlos, que en vuestros cuerpos habita el Espíritu Santo por la unión con Dios y ya no es el cuerpo solamente vuestro.


7.     Purgad vuestras almas pues hasta que no las purguéis de todos los apetitos no estaréis limpias, vacías y libres para alcanzar la unión con Dios.


8.     Sabed que cuanto más os alejéis de las cosas materiales, más os acercaréis a las cosas espirituales y a la unión con Dios. Si lográis morir a todo, viviréis vida nueva en estado de perfecta unión con Dios.


9.     Caminad hacia la unión con Dios apoyadas en la fe, es decir, más creyendo que entendiendo.


10.   Tened voluntad fuerte para apartaros de todo lo que no sea medio para lograr la unión con Dios.


11.   Sabed que el alma virtuosa cuanto mayor grado de unión de amor con Dios alcanza, más miserable se ve, más recuerda sus faltas pasadas y más dolor siente por haber sido tan ruin con el Señor a quien todo se lo debéis.


12.   Sabed que los dones o mercedes alcanzados por la unión de amor con Dios producen una gran paz, consuelo y fortaleza, pero mucho más gozo os producirán las penas, tribulaciones y sufrimiento si las pasáis por amor a Dios.


13.   Sabed que solamente los servicios y buenas obras hechas con puro y entero amor a Dios, para honrarle y glorificarle, sin ningún otro interés, son las que os ayudarán a alcanzar la perfecta unión de amor con Dios.


14.   Sabed que el alcanzar mayor grado de perfección de unión de amor con Dios no debe ser con el fin de recibir más dones y mercedes del Señor, sino el medio de amar y servir cada día con más humildad a Dios y al prójimo con el fin de que reine en el mundo la equidad, la justicia, la fraternidad y la paz.


15.   Sabed que en el momento en que vuestras almas alcancen la unión con Dios, al entendimiento le embiste una luz sobrenatural, la luz divina, y el alma se siente indigna y ve sus miserias gracias a la misericordia de Dios, porque antes el alma no las veía por estar el entendimiento a oscuras.


16.   Sabed que aunque vuestras almas alcancen el mayor estado de perfección de unión con Dios, seguirán añorando y penando por no alcanzar a poseer y gozar claramente de la grandeza y gloria de Dios.


17.   Sabed que Dios para mover vuestras almas, desde el extremo de su bajeza hasta el extremo de la alteza divina, para que se pueda producir la verdadera unión con Él, lo hace devastándolas y limpiándolas como hacen los carpinteros con la madera, haciéndolo de forma lenta y suave, y de modo particular a cada alma, perfeccionándolas para unirlas con Él al modo de ser humano, ya que de lo contrario, vuestra naturaleza no lo resistiría, empezando por lo más bajo y exterior, que son los sentidos corporales, hasta lo más alto e interior.


18.   Sabed que vuestras almas, a medida que alcancen mayor grado de unión con Dios, irán teniendo más entendimiento, aunque sin entender, ya que el entendimiento seguirá estando a oscuras, pero Dios os infundirá pasivamente amor y sabiduría para que podáis vislumbrar algo de sus secretos y grandeza.


19.   Pedid con fe al Señor os conceda deseos de amar en la voluntad, sabiduría en el entendimiento y eternidad en la memoria, para alcanzar la unión de amor con Dios, porque sabed que los dones y mercedes del Señor son infinitos y está deseando que se los pidáis para concedéroslos por ser Dios bondad infinita.


20.   Sabed que vuestras almas saldrán de sí por la purgación de todas las cosas del mundo y de vosotras mismas para nacer a la nueva vida de amor de Dios, que es la unión del alma con Dios de los contemplativos y que es el mayor estado de la vida de perfección. Sabed que si alguna de vosotras siente perfección por sus obras o por los adelantos que hace en el camino de perfección, puede caer en soberbia o vanagloria y si siente amor propio pierde en capacidad para amar a Dios y al prójimo.


21.   Sabed que las noticias que recibe el alma al alcanzar la unión de amor con Dios penetran en la sustancia del alma produciendo efectos que solamente Dios puede infundir. Estos son algunos de los efectos que recibe el alma:

- Dones especiales
- Aumento de virtudes
- Sinceridad de amor
- Estado de paz y consuelo
- Conocimiento de secretos y misterios de Dios
- Gran fuerza
- Deseos de amar con perfección de amor

También produce olvido de las cosas del mundo y purgación de los apetitos naturales.


22.    Sabed que el amor verdadero, el amor de la unión de amor con Dios, os hará sufrir, porque no lograréis dar todo el amor que tenéis y no recibiréis todo el amor que deseáis. El amor que no os haga sufrir, el amor sabroso, es un amor conformista que no aumenta la perfección y, por tanto, correréis el peligro de ir perdiéndola.

ORACIÓN

¡Oh, Dios mío! Gracias por las virtudes, mercedes y perfecciones que has infundido en mí para que, gracias a ellas, me pueda unir a Ti.


¡Oh, Señor mío! Cuando me invitas a que te pida
sin miedo y que con ánimo me deje guiar
y con esperanza entre donde me lleves,
me anego en mares de dulzura,
pero también siento abatimiento y un gozo amargo, pues me tengo por más indigna de dichos favores cuando los recibo.
Cuando me uno a Ti, humilde y admirada
veo lo que no veía, gozo lo que no puedo entender, me lleno de luz interior que ilumina mi entendimiento, despejándolo de tinieblas y de sombras,
y así conozco para sentir la experiencia indecible
de una unión transformadora de mi alma con Vos, fuera del espacio
y del tiempo.

 




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