LA SABIA DE CORIA

CAPÍTULO XXIII

OTRAS RECOMENDACIONES


1.    Sabed que calza, viste y alimenta Dios a cuantos por Él se descalzan, desnudan y ayunan y no lo echan de menos. Y lo que no gastáis en vosotras, lo ahorráis para repartirlo entre los más necesitados


2.     Amad a todas las criaturas en Dios, y Dios en todas las criaturas.


3.     Recelad de las personas que dicen públicamente amar a Dios y al prójimo y luego lo niegan con sus hechos.


4.     Sabed que el no hacer nada malo no es suficiente, tenéis también que hacer hechos buenos.


5.     Vivid en el mundo, pero que las cosas del mundo no vivan en vosotras.


6.     Haced penitencia envidiosas sanamente unas de otras, porque al doblegar y desmayar al cuerpo, fortalecéis y adelantáis las virtudes del alma.


7.     Sabed que uno de los mayores enemigos del alma es la blasfemia, pecado en el que caen muchas criaturas que teniendo la voluntad abrasándose en el fuego de un horno encendido por amor a Dios, se dejan la lengua libre para que, movida por quien tiene sobre ella jurisdicción, pueda arrojar dardos envenenados y saetas injuriosas contra la bondad infinita de Dios. Esto es igual de malo que amar con el corazón y aborrecer con los labios o disparar con la lengua blasfemias.


8.     Sabed que la felicidad sólo la encontraréis cuando logréis la paz en vosotras mismas.


9.     Sabed que es un gran error no admitir lo que la razón no entiende.


10.   Sabed que la mayor riqueza está en que seáis dueñas de vosotras mismas.


11.   Sabed que el verdadero dichoso no es el que lo parece, sino el que se siente dichoso. Tengo lo que quiero, porque quiero lo que tengo.


12.   Buscad y amad el bien y huid y aborreced el mal.


13.   Recordad que los negocios del espíritu, si no los gobiernas con él, suelen quedarse en el aire.


14.   Velad sobre todas estas enseñanzas pues, si bien es cierto que no se os puede hacer cargo de que habéis tenido mucha formación, tampoco se puede decir que os ha faltado lo necesario para instruiros en el camino de perfección en el que os halláis.


15.   Sabed que tenéis que profundizar en vuestro propio ser, porque en el centro más profundo, en el centro del centro, encontraréis la energía vital, la nueva vida, a Dios.


16.   Sabed que no debéis creer falsamente que estamos separados del resto de la creación, pero vuestro ser es uno con la totalidad, la vida es una y Dios es todo lo que es, es la totalidad, es todas las cosas y todo es uno.

ORACIÓN

¡Oh, Dios mío! Qué ciego anda y qué errado camina quien no te ama por Tu grandeza, bondad y misericordia y no teme que puedas severísimamente castigarlo, aunque solamente sea con el simple hecho de privarlo aparentemente de verte y gozar de Tu presencia.





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